Un mural en Mánchester se vandalizó con grafitis racistas; los fanáticos del futbol corrieron a repararlo

Toda Inglaterra se cautivó con la posibilidad de coronarse como campeona del futbol europeo por primera vez, pero la derrota desgarradora de la selección nacional el domingo causó una herida colectiva (en más de una manera).

Marcus Rashford, Jadon Sancho y Bukayo Saka estuvieron entre los cinco jugadores que tuvieron el valor necesario para enfrentar la presión de los penaltis en la final del campeonato. Sin embargo, fallaron sus tiros, lo que desató una ola de abuso racista contra los jugadores en las redes sociales, dado que los tres jóvenes son negros.

En las primeras horas del lunes, la policía de Mánchester acudió a Withington, en el sur de la ciudad, donde Rashford nació, después de recibir informes de que un grafiti racista había sido garabateado en un mural monocromático de la estrella del futbol.

La visión de un Reino Unido multirracial y multiétnico que el equipo inglés llegó a simbolizar a medida que batallaba en su camino hacia la final, enfatizada por su postura sobre el antirracismo que hizo que los jugadores hicieran una genuflexión antes de cada juego, pareció haber desaparecido.

No obstante, conforme se propagó la noticia del vandalismo, un acto de racismo recibió cientos de mensajes de orgullo y amor.

En tan solo unas horas, un “collage” de corazones, banderas inglesas y cartas, dirigidas a Rashford de parte de los simpatizantes locales de todas las edades y colores de piel, cubrieron los pedazos de papel negros que se usaron para tapar el grafiti. Una nota decía: “Mi primer ministro” y “el corazón de la nación”, mientras que en otro se leía: “Hijo de Mánchester”.

Akse P19, el artista callejero local que creó el mural, pronto reparó las partes destruidas por el vandalismo.

Israel Powell, de 8 años, llegó al mural acompañado por su padre, Tru, de 36, quien llevó a su hijo para que viera lo mucho que su estrella de futbol favorita, otrora un niño negro de Mánchester como Israel, era venerado por tantas personas y para que pusiera una carta en el muro.

“El abuso racista me puso muy triste”, dijo Israel. “Queridos Saka, Sancho y Rashford, me agradan porque hicieron lo mejor que pudieron. Está bien si no anotaron, a pesar de eso estoy orgulloso de ustedes”, dijo al recordar lo que escribió en su carta.

Hazel Roy se sintió obligada a mostrar su solidaridad con Rashford el martes, a pesar de ser su cumpleaños 75. “Estaba horrorizada cuando me enteré de que el mural había sido vandalizado”, dijo. Sin embargo, agregó: “Estaba tan animada de escuchar que muchas personas habían venido a ofrecerle su apoyo, porque pienso que lo que él ha hecho es magnífico”.

Mucho antes de su meteórico ascenso como una estrella del futbol para el Manchester United y la selección nacional inglesa, Rashford, ahora un atleta multimillonario y famoso, dependía de los almuerzos escolares gratuitos.

Durante el confinamiento del año pasado, Rashford presentó una campaña para ayudar a proveer comida a más de dos millones de niños británicos durante el cierre de emergencia por el coronavirus, un esfuerzo que captó la atención del país después de que el gobierno del primer ministro Boris Johnson se rehusó a extender un programa de almuerzos escolares gratuitos realacionado con la COVID durante las seis semanas de vacaciones de verano del año pasado. Johnson finalmente cambió de parecer después de recibir una andanada de críticas.

En la Escuela Primaria Button Lane, donde Rashford estudió, Emma Roberts, la directora, dijo que tanto los miembros del personal como los alumnos habían sido profundamente afectados por la andanada de abusos contra Rashford, quien todavía visita el plantel.

“Al hablar con los alumnos esta semana, están más molestos de que Marcus ha tenido que lidiar con el abuso racista que por el hecho de que Inglaterra perdió en la final”, dijo.

Un análisis de tuits dirigidos durante los últimos doce meses a los atletas de élite de algunos deportes (futbol, baloncesto, tenis, golf y hockey sobre hielo) por parte de Pickswise, un sitio de apuestas deportivas, descubrió que Rashford sufrió más ataques en Twitter que cualquier otro jugador de futbol en el mundo. El único atleta que recibió un mayor número de tuits abusivos fue LeBron James, el jugador de baloncesto.

Shaista Aziz, una ávida fanática de Inglaterra y activista que participa en campañas antirracismo, es una de tres mujeres que iniciaron la petición en línea #TheThreeHijabis (los tres hiyabs), que ha recibido casi un millón de firmas, a través de la cual exhortan a la Asociación del Futbol de Inglaterra y al gobierno británico a vetar de manera permanente de los partidos de futbol a aquellas personas que cometan abusos racistas en línea y en la vida real.

En el futbol, dijo: “Realmente hemos visto el extremo, la verdad al desnudo de cómo el racismo se expresa en este país”.

En un comunicado compartido a través de Twitter, Rashford se disculpó por fallar su penalti en la final. El futbolista agradeció a su comunidad por sus mensajes de apoyo y dijo que lo habían llevado al “borde de las lágrimas”.

“Soy Marcus Rashford, hombre negro de 23 años originario de Withington y Wythershawe, sur de Mánchester. Si no tengo nada más, tengo eso”, escribió.

Tommy Judge, el alcalde de Mánchester, describió a Rashford como quien alza más la voz sobre temas sociales en el país. “Tengo 42 años más que él, pero puedo aprender algo de este joven”, dijo.

“Un comentario deplorable fue remplazado por cientos de comentarios amorosos. Eso es lo que me llevo de hoy”, agregó, mientras hacía un gesto a las multitudes alrededor del mural. “Hemos salido con fuerza para decir: ‘No en Mánchester, no en nombre nuestro y no contra Marcus Rashford’”.

The New York Times Company

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