¿Ideológicos? ¿Moderados? ¿Qué tipo de líderes en la región podrían encontrar salida a crisis en Venezuela?

La situación en Venezuela es algo que se sigue muy de cerca por los principales gobiernos de todo el mundo que han denunciado la gestión del presidente Nicolás Maduro al frente de su gobierno.

Muchos analistas consideran que la situación en Venezuela, que está sufriendo la peor crisis humanitaria, política, económica y social de toda la historia, no podrá solucionarse únicamente desde dentro del país sino que se necesita incrementar la cooperación en la región para atender las necesidades de esa nación.

Sin embargo, por lo general, “la cooperación regional es bastante baja” y eso tiene repercusiones directas en países como Venezuela, según apuntó Amelia Lester, responsable editorial de Foreign Policy (FP), la revista especializada en política exterior.

Líderes «menos ideológicos y más moderados»
“El tema a observar aquí es la posibilidad de que una mejor coordinación pueda conducir a un mejor resultado en las crisis políticas de Venezuela”, indicó durante su intervención en una sesión especial donde se abordaron varias cuestiones relacionadas con la pandemia y su impacto en la política.

En la anterior oleada de presidentes de la izquierda, fue la renuncia de algunos de esos líderes a condenar las medidas autoritarias en Venezuela lo que les hizo perder la confianza en los votantes”, advertía Lester.

Así que cree que “los nuevos líderes de izquierda” que puedan estar al frente de los gobiernos latinoamericanos “son realmente menos ideológicos y más moderados”, se abriría la posibilidad para “poder ayudar a impulsar una transición pacífica y democrática en Venezuela, potencialmente incluso trabajando con líderes de derecha”.

La gestión de la pandemia, clave electoral
Por otro lado, la sesión se centró en cómo la pandemia del coronavirus ha afectado en muchos aspectos a la región de América Latina. Obviamente ha tenido consecuencias en el sector sanitario, pero en la mayoría de casos, también en lo económico y en lo social. Según las analistas de FP, hay que prestar atención al impacto que puede tener el COVID-19 en las elecciones que han tenido o tendrán a lo largo de este año en Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, Honduras, Nicaragua, Argentina o México.

Catherine Osborn, otras de las expertas que participó en la jornada, puso de manifiesto “la presión que ha tenido el COVID-19 en los sistemas de salud y en la economía”. A su parecer, esta situación ha provocado que haya “una demanda de una protección social más sólida”, algo que quizás en el pasado la mayoría de la ciudadanía no contemplaba con tanta atención y que ahora es posible que se exija una mejora sanitaria a los candidatos de esos países.

Pero la crisis sanitaria del coronavirus ha obligado a todos los gobiernos de la región a impulsar medidas y políticas de cooperación para frenar el virus y, ahora, para asegurar una distribución equitativa de las vacunas.

Lester recordó que ya en el pasado había una cierta “unidad” en temas relacionados con “la vigilancia de enfermedades” y la “compra de medicamentos”, algo que estaba controlado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Durante la pandemia, según Lester, se ha visto como algunos han hecho grandes esfuerzos de los principales líderes de la región. En ese sentido, recalcó que el presidente de Argentina, Alberto Fernández, ha estado coordinando las estrategias “para facilitar la documentación para que las vacunas rusas lleguen a los países” de América Latina.

“La primavera latinoamericana”, un fenómeno extensivo a la región
Además de eso, Osborn hizo referencia a las movilizaciones sociales que ocurrieron en Colombia y Ecuador justo antes de la pandemia. En el país gobernado por Iván Duque se desencadenaron las protestas denominadas como “Paro Nacional” para expresar el descontento de la ciudadanía en torno a las políticas económicas, sociales y ambientales del actual ejecutivo.

A finales de 2019, también se registró una ola de movilizaciones en Ecuador para protestar contra algunas medidas económicas impulsadas por el presidente Lenín Moreno.

“Algunas personas lo llaman ‘primavera latinoamericana’”, dijo la analista de Foreign Policy, en una referencia a la «primavera árabe», como se conoció entre 2010 y 2012 las manisfestaciones populares en países de esa región que pedían respecto a los derechos humanos y democracia. Pero más allá de los calificativos, ella considera que las elecciones deben servir para “ver si esas demandas” que se vieron en las protestas “se canalizaron hacia los partidos políticos que triunfan” en los comicios en medio de la pandemia.

“Eso sería una señal de que las democracias funcionan bien en estos países, lo cual no es un hecho porque muchas de ellas son democracias jóvenes y todavía están tratando de poner un pie en instituciones sólidas”, concluyó sobre esta cuestión.

Antoni Belchi | Alianza VOA

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