La población mayor en la mira de la delincuencia

“De inmediato lo tenía encima con un machete en la mano y me dijo: no hables, porque te voy a cortar la cabeza si lo haces. Yo pensé: hasta aquí llegué”, relató Ligia en una entrevista para la Voz de América.

La mujer de 79 año narró como un joven desconocido se metió a su casa, la amordazó y amenazó antes de ponerse a revisar su casa para robar las cosas de valor. El delincuente la golpeó varias veces con el machete, fracturandole la mano y la muñeca.

La valiente mujer cuenta que, cuando el delincuente se fue para registrar la casa ella pudo soltar sus ataduras y caminar hasta una ventana, rezando:

«Dios mío, ayúdame, Señor, a salir de esto. A que me pueda lanzar por la ventana y morir de otra manera. Yo solo pedía morir de otra forma, porque sabía que me iba a destrozar a machetazos“

Ligia sobrevivió milagrosamente a la caída. El impacto le dejó ocho fracturas en todo el cuerpo y la forzó a estar en cama, inmóvil por semanas. En un principio su hijo creyó que había intentado suicidarse cuando sólo trataba de escapar de la delincuencia.

“El proceso de migración forzada que se ha producido en Venezuela ha dejado atrás a una cantidad importante de personas mayores, eso hace que estén expuestas, porque viven solas”, explicó a la Voz de América el director de Convite, Luis Francisco Cabezas, una asociación civil que desde hace 14 años trabaja por los derechos de los ancianos.

Valeria Ruiz, Pasante de Comunicación Social

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