¿Cuál es más seguro? Estas son las principales diferencias entre Telegram y Whatsapp

A principios de año, Whatsapp decidió cambiar sus políticas de seguridad y así poder compartir toda la información de los usuarios con Facebook. La decisión desató una polémica sin precedentes, pues muchos comenzaron a desconfiar de las redes sociales.

«La política de privacidad y las actualizaciones de las condiciones son comunes en la industria y estamos avisando a los usuarios con una amplia anticipación para que revisen los cambios, que entrarán en vigor el 8 de febrero», dijo un portavoz de Facebook a la agencia de noticias AFP.

Desde entonces, muchas personas han estado buscando mejores alternativas para continuar en contacto sin la necesidad de compartir sus datos privados. Una de esas alternativas es la aplicación de mensajería, Telegram, la cual en los últimos días reportó más de 500 millones de usuarios activos y más de 25 millones de nuevos usuarios.

El debate en las redes sociales es largo en cuanto a cuál aplicación es más segura para los usuarios. Y aunque pueden ser parecidas, poseen características que las diferencias una de la otra.

Datos recopilados

Una gran diferencia entre estas aplicaciones de mensajería son los datos que recopilan de cada usuario, y son el asunto central del por qué dichos datos de Whatsapp se podrán compartir con Facebook, Messenger e Instagram.

«Whatsapp posee muchos metadatos, que es la información que se obtiene de cualquier mensaje que enviamos, como la marca del teléfono, la hora del mensaje, tu ubicación y otros. Con ello puede saber mucho de sus usuarios», explica Cristian León, responsable del programa de innovación de la organización civil Asuntos del Sur, con sede en Argentina.

Esta aplicación de mensajería, según lo menciona León, posee un código de programación cerrado y por esta razón, tiene poca transparencia sobre lo que recopila.

En la página web de Whatsapp están detallados los datos que obtiene y la información que una persona le brinda al aceptar sus términos de uso. Además del nombre, número de teléfono y contactos, están detalles del uso de la plataforma (tiempo o rendimiento, por ejemplo), transacciones desde la aplicación, marca y modelo del dispositivo o tipo de conexión, entre otros.

Telegram, explican León, recopila menos datos. Solo requiere de sus usuarios el número de teléfono, el nombre y la lista de contactos. Posee un código de programación abierto, por lo que es posible escudriñar cuáles datos son obtenidos y qué se hace con ellos.

Los mensajes

Las plataformas fueron evolucionando al respecto y desde hace unos años WhatsApp estableció el cifrado de extremo a extremo como función predeterminada para todas las conversaciones de sus usuarios. Es decir, un «candado» que solo el emisor y el receptor del mensaje pueden abrir.

«Ni WhatsApp ni Facebook pueden leer tus mensajes ni escuchar las llamadas que haces con tus amigos, familiares o compañeros en WhatsApp. Todo lo que compartan quedará entre ustedes», aseguró la plataforma en su comunicado del lunes.

En este aspecto, Telegram tiene una desventaja, puesto que el cifrado de extremo a extremo solo se activa cuando se usa el modo de «chat secreto», sin embargo, las conversaciones regulares no cuentan con dicho cifrado.

Las dos aplicaciones, además, ofrecen una opción conocida como «mensajes temporales», en la que todos los datos como imágenes, texto, ubicaciones o documentos compartidos se autodestruyen después de cierto tiempo.

La diferencia es que en WhatsApp los mensajes desaparecen en los siguientes siete días, mientras que en Telegram se puede configurar el tiempo para que no quede rastro de las interacciones a los pocos segundos.

Otra diferencia es que la aplicación de Mark Zuckerberg no posee la opción de bloqueo de capturas de pantalla para las conversaciones, mientras que su competidor, Telegram, sí.

Los usos

Si bien se sabe que la mayoría de los usuarios se limita a usar estas aplicaciones para mantener contacto con sus conocidos, diferentes polémicas se han producido en los últimos años.

Por ejemplo, se descubrió que Telegram era utilizado como medio de difusión de propaganda de Estado Islámico.

El grupo extremista captaba reclutas desde allí y aprovechaba los chats grupales encriptados para mantener comunicaciones y difundir videos de sus acciones.

Y desde el año pasado, es una de las plataformas que utilizan los grupos de derecha estadounidenses para compartir sus mensajes, sin embargo, muchos de ellos hacen uso de otras aplicaciones que permiten una interacción más anónima.

WhatsApp también tuvo problemas y en 2019 decidió eliminar cientos de miles de cuentas sospechosas de usar su servicio para difundir pornografía infantil. La compañía mantiene una política de tolerancia cero a la explotación sexual de menores.

La aplicación, según diferentes análisis, fue señalada de ser, junto a Facebook, uno de los mayores canales de difusión de noticias falsas en tiempos electorales en países como Bolivia, Colombia o Estados Unidos.

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