Opinión | La Seguridad Social en Venezuela es un sueño. Por @jaroblesp

Cuando se habla de Seguridad Social se piensa en la posibilidad de que los miembros de una sociedad se sientan protegidos dentro de una situación de justicia social y económica, que permita el normal desarrollo de la comunidad. Un sistema de Seguridad Social ideal sería aquel que nos garantice la cobertura de la satisfacción de las necesidades de empleo, salud, recreación, así como la protección de la vejez a través de un valedero y auténtico sistema de jubilaciones y pensiones (por vejez o de sobrevivientes), conceptos que son de gran importancia en cualquier país que tenga como objetivo el perfeccionamiento de la Seguridad Social.

El desarrollo de los programas y sistemas de seguridad social es uno de los logros más importantes de la política social en el siglo XX. Sin embargo, la consolidación y extensión de la seguridad social seguirán siendo grandes desafíos durante las próximas décadas. Sobre todo cuando la población en general no tiene una visión clara de lo que significa la Seguridad Social, por lo cual carece de conciencia al respecto y desconoce su importancia.

Lamentablemente en Venezuela nos encontramos en un verdadero estado de colapso de todo el sistema institucional de Seguridad Social, debido a la crisis política y económica que vivimos como consecuencia de las malas decisiones políticas y la devaluación de nuestra moneda por una parte, y a la apatía e improvisación existentes, aunado a la destrucción del aparato productivo y al desempleo que es uno de los principales problemas sociales del país, y afecta de manera particular al sistema de seguridad social, ya que incide en las distintas prestaciones y en el nivel de cobertura de la población.

La poca previsión en la implementación en las políticas de ajustes económicos, el no aplicarse mecanismos eficaces para mitigar los efectos sociales de estas políticas, especialmente en el campo de la salud, han traído un recrudecimiento de enfermedades anteriormente controladas, niveles elevados de desnutrición y en general un panorama que nos lleva cada día a tener uno de los niveles sanitarios más precarios en el mundo.

Las leyes no garantizan el bienestar social

En la actualidad, nuestro país cuenta con una amplia normativa legal que debe asegurar el bienestar social con base constitucional, que posibilita la implementación de un sistema de Seguridad Social eficiente.

Cuando revisamos este aspecto, nos encontramos con el artículo 86 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en el cual se establece: «Toda persona tiene derecho a la Seguridad Social, como servicio público de Carácter no lucrativo, que garantice la salud y asegure protección en contingencias de maternidad, paternidad, enfermedad, invalidez, enfermedades catastróficas, discapacidad, necesidades especiales, riesgos laborales, pérdida de empleo, vejez, viudedad, orfandad, vivienda, cargas derivadas de la vida familiar y cualquier otras circunstancias de previsión social”.

Además, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, establece en el artículo 22 lo siguiente: «1. Toda persona tiene derecho, como miembro de la sociedad, a la seguridad social…». Evidentemente, no es el único instrumento internacional que reconoce este Derecho. El derecho a la seguridad social, es hoy un derecho plenamente reconocido por el Derecho Internacional de los derechos humanos.

Ante todo, el país está muy distante de tener un sistema de Seguridad Social Eficiente que garantice los principios Constituciones y universales anteriormente enunciados y vemos como día a día se pierde lo poco que había de bienestar social y la calidad de vida en general desapareció.

Misiones sociales o control social

A partir de 2003, se planteó un nuevo escenario para la intervención social del Estado, mediante la creación de las Misiones Sociales, se construyeron al margen de la ley e institucionalidad pública, con la propósito de lograr una mayor velocidad administrativa;  Estos programas se propusieron masificar –en un plazo breve- diversas medidas de atención, hacia los sectores populares y en pobreza en especial, en materias prioritarias como la alimentaria (Mercal y PDVAL, Los Comités Locales de Abastecimiento y Producción CLAP), la educativa (Misiones Robinson, Ribas y Sucre), y la de salud (Misión Barrio Adentro, Misión Milagro). En Vivienda (Gran Misión Vivienda Venezuela, Gran Misión Barrio Nuevo, Barrio Tricolor y Misión Hábitat) y otras como la Misión Chamba Juvenil.

Todos estos planes y programas sociales del gobierno nacional han sido un total fracaso en las últimas dos décadas y hemos descendido de estar en los primeros 40 países del mundo en la década de los 90 en cuanto a calidad de vida, a estar ubicados en los últimos 30 en el año 2020. Así lo demuestran las desmejoras en el poder adquisitivo de los ciudadanos, ingresos salariales de los trabajadores y su capacidad de ahorro para obtener pensiones adecuadas, deterioro en los servicios de salud, disminución evidente en la calidad educativa por menor número de docentes, escaso equipamiento y deterioro de las instalaciones educativas, desmejoras en derechos básicos fundamentales como la alimentación.

En definitiva, las políticas públicas que implementa el actual gobierno en materia social solo son un mecanismo de control social para buscar la permanencía indefinida en el poder y no el bienestar social y desarrollo del país para una mejor calidad de vida”.

“La seguridad social es vital y primordial para garantizar el desarrollo económico y social del país”.

Abg. José Antonio Robles
Secretario Regional de Políticas Públicas @partidountzulia
E-mail: joseroblesp@gmail.com Instagram: @jose.a.robles Twitter: @jaroblesp

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